COMPONER-EL GATO
may/122
Hola a todos,
De pequeño me enseñó mi tío a tocar la guitarra, no es tan fácil, pero es muy divertido.
La primera vez que canté en un tablao fue con 12 años y la canción era “Si la mama te dice que te quites del vicio, hazle caso a ella y no seas mal hijo” del grupo “Sombra y Luz”.
Bueno pues, también estuve con una chica, me enamoré de ella y después tuve un desenlace y tras esto empecé a componer. Es muy bonito escudriñar el amor.
“Estoy triste y solo desde que tú no estás
Cuando miro tu foto, eres la niña de mis ojos.
He buscado de mil formas,
No he podido encontrarte
Cuando miro tu rostro, eres la niña de mis ojos.
De noche, de madrugada o recorriendo la ciudad
Te busco y no te encuentro,
No sé dónde te has metido,
No, no, no (o o o)
No, no, no (o o o)
Gracias a mi Dios, te encontré a ti,
Sobre todo a mi hija, que me la ha dado el Señor”.
El Gato.
LEGENDARIO
may/121
Me llamo Legendario y nada, aquí me encuentro en la prisión de Pamplona. Estoy un poco bajo de moral porque me clasificaron ya hace dos meses y tengo temor a que me cunden (traslado) a otro lugar, dejando aquí todo lo que quiero.
No es la primera vez que me pasa y la verdad que sufrí mucho, empecé a notar cómo iba perdiendo todo poco a poco y no quiero que esta vez me pase igual. De todas maneras, creo que la esperanza es lo último que se pierde y no dejaré de luchar por ello.
Doy gracias a mi familia, que me está apoyando y especialmente a ti, que siempre has sabido levantarme del suelo y hacerme volar hasta el cielo. Sabes que eres muy especial para mi. ¡¡¡TE QUIERO!!!
Legendario.
MI VIDA- CAPITULO III
may/120
Mi padre, creo, que no soportó la situación y empezó a beber y a gastar el dinero que tenía, tanto en beber como en tragaperras. También era un fumador nato. No podía ver cómo mi padre se gastaba el dinero en esas máquinas que te quitan el dinero. ¡¡¡Con lo que le costaba ganarlo!!! ¡¡¡No lo entenderé nunca!!! Un dinero que podría adornar (porque tampoco puedo decir solucionar) el estado de sus hijos. Fue muy difícil para mí intentar hacerle ver la realidad. A parte de rechazar mi opinión… me decían que era un crío y que no sabía de la vida… ¡¡¡Lo intenté tantas veces!!! Pero nunca me escucharon… Y a día de hoy… creo que lo entendía bastante bien, ¡viví tanto en tan poco! Me duele decir esto, pero no sentí lo que era una familia hasta que llegué al centro… allí me lo enseñaron.
El mal beber de mi padre causó muchas disputas con mi madre, aunque ella tampoco lo hacía bien. Ella se gastaba el dinero en cosas inservibles para los tiempos que corrían, como por ejemplo pulseras, anillos… para hacer ver a la gente del pueblo que ya les iba bien (aunque no era cierto). La asistente social estaba al tanto de todo esto y decidió ingresar a mi hermana pequeña en el centro con nosotros también… También empezaron a no dejarnos a bajar al pueblo los fines de semana, hasta que ellos no estarían bien y pensarían las cosas. Fue durísimo para mí, al fin y al cabo… ¡¡eran mis padres!! Y allí estaban nuestros amigos… Aunque fueran como fueran… nos dieron la vida que nos dieron porque las cosas no estaban bien. Pero a día de hoy, me sigo preguntando cómo hubiera sido si la economía hubiese sido diferente a la que tuvimos… Yo necesitaba tanto a mis amigos… ésos que sabían desde el principio todo lo que hemos vivido yo y mi familia… También no ver a mis abuelos me costaba mucho trabajo… mis primero años fueron ellos los que me criaron.
Fue pasando el tiempo y mi padre ya hasta faltaba al trabajo… ¡¡¡Sí!!! Ése trabajo que le ofreció aquel hombre que nos ayudó tanto e hizo lo posible porque tendríamos una vida mejor… mira cómo se lo estaba devolviendo mi padre… ¡¡¡No entendía nada!!! Lo echaron del trabajo y los problemas se agravaron otra vez… No podía pagar la casa, así que tuvo que buscar otro empleo y otra casa donde vivir. Le contrataron en el Ayuntamiento del pueblo, le ofrecieron ser enterrador y también incluida una casa donde vivir… y las cosas entre mis padres fueron mejorando, pero tampoco para tirar cohetes…
Empezaron a dejarnos a bajar al pueblo los fines de semana otra vez (aunque yo seguía muy dolido por todas las cosas que nos había tocado pasar a mis hermanos y a mí…), puedo decir que sí, que he visto muchas veces llorar a mis hermanos, siempre han querido estar en el pueblo al lado de mis padres (eran pequeños). Yo creo que también querían ir al pueblo porque allí no les controlaba nadie y hacían lo que querían… En cambio, en el centro sí los controlaban… Íbamos y veníamos todos los fines de semana y al tiempo, mi madre se volvió a quedar embarazada… Ésta vez de otro chico, el pequeño.
La casa que le prestó el ayuntamiento tenía luz y agua, pero no calefacción, pero con la estufa de leña nos apañábamos… Calentaba bastante la casa. Nosotros seguíamos estudiando en el centro de menores, nos íbamos formando para poder salir, por lo menos, con algún estudio para poder trabajar. Así que a mí me aconsejaron dejar la ESO y hacer un taller-escuela para tener el título de carpintero ebanista, fabricación e instalación de muebles modulares. Lo hicieron para que en un futuro tuviera un puesto de trabajo y poder empezar a hacer mi vida, una vida normal…
Estudié y aprendí el oficio del cual tengo el título. A los 18 años terminé el taller-escuela y decidí bajarme al pueblo para hacer las prácticas de carpintería. Allí vivía con mis padres, cosa que no fue nada fácil, ya que eran 18 años los que me acompañaban e intentaba tener decisión propia. Se pegaban todo el día discutiendo y cuando eso pasaba, yo cogía a mi hermano pequeño y me marchaba para que no viera lo que yo había visto y vivido…Cuando llegaba el fin de semana y venían mis otros hermanos, intentaba hacer lo mismo, aunque ellos eran conscientes de todo ya, sin yo haberme dado cuenta… Me fastidió que mis hermanos no seguirían mi ejemplo y por lo menos, estudiaran algo que les gustaría… pero ninguno lo hizo.
EL TIO LA VARA 2
may/120
Hola amigos y amigas, en esta semana os voy a recitar unas poesías.
“Lejos estás de mí,
pero no de mis pensamientos
y nadie podrá borra el amor,
que yo por ti siento.”
“Te quiero más que a mi vida,
te quiero más que a mi corazón
y si sigo por este camino…
voy a perder la razón”.
“El viento besa el barco,
el barco besa la mar,
yo quisiera ser viento
para poderte besar.”
Espero que os haya gustado.
Bueno un saludo y aquí se despide el Tío la Vara.
MI VIDA- CAPITULO II
abr/120
(Continua del Capítulo I :Como niño que era me acerqué a la pila de mármol, quise ver dónde no llegaba y me agarré al borde y la pila cayó sobre mí, en la mitad de mi cuerpo… )
¡¡¡Sí!!! Estuve un mes en coma… La pila me había destrozado por dentro, me reventó el estómago, los riñones, el bazo, el intestino, las costillas presionaban mis pulmones, coágulos de sangre por todo mi cuerpo. Durante ese mes que estuve en coma, me tuvieron que operar varias veces a vida o a muerte… Y el médico no daba muchas esperanzas de vida… Fueron 135 puntos los que me dieron en aquel cuerpito de 5 años. Al final, gracias a ese médico que no daba esperanzas, ¡¡¡Desperté!!! Recuerdo que estaba lleno de tubos por todo mi cuerpo y no podía moverme. Fue una gran alegría para mi familia, como os imaginaréis… Tardé unos cuatro meses en recuperarme, meses que pasé allí en el Mediterráneo a cargo de mi tía.
Mis padres volvieron al pueblo, ya que ahora todo iba yendo bien, no podía quedarse sin trabajo. A mis hermanos los metieron al colegio y cuando me recuperé, vinieron, vinieron a por mí y yo también volví al colegio. Ése mismo año, mi madre volvió a quedarse embarazada, esta vez de otra chica. La familia aumentaba y mi padre ya no daba abasto con todo, el dinero volvía a escasear. La gente del pueblo nos seguía ayudando en lo que podía, la ropa de sus hijos que se les quedaba pequeña… La Asociación de Cruz Roja también lo hacía con comida. Para entonces, yo ya iba teniendo demasiada conciencia de las cosas y me iba dando cuenta de que mis padres no nos podían mantener. Cuando iba al colegio con alguna ropa de algún compañero y me decía que era suya, me moría de la vergüenza… Cuando veía y escuchaba a mi madre pedir comida… Cuando ya veía que nuestros juguetes nunca eran nuevos y ninguno de los que teníamos, los había comprado ellos… Ya me daba cuenta de todo… de la pobreza que había en mi familia, y sobre todo, que mi padre hacía lo imposible…
Cuando ya nació mi hermana, mis padres no nos podían mantener y nos pusieron una asistente social. Nos ayudó mucho, se llamaba igual que mi hermana, era de un pueblo cercano. Yo ya empecé a guardar mucho rencor a mis padres, el tiempo pasaba y no entendía cómo seguían llegándome hermanos si ya los que tenían no podía mantenerlos… Yo ya sentía muchas cosas por la situación… como ya he dicho rencor, pena, vergüenza y con solo 8 años y medio.
Un día llegué a casa y estaba otra asistente social hablando con mis padres… era obvio: nos iban a meter a un centro de menores protegidos. Y creo que me atrevo a decir que ése fue el día más duro de mi vida, porque con 9 años yo ya había entendido lo que mis padres no hicieron. ¡¡¡No tengas hijos sino puedes mantenerlos!!! Lo único que pensaba en esos momentos era que eso no eran unos padres… ¿¿¿Qué habíamos hecho mis hermanos y yo para que nos tocaría esa vida??? ¿¿¿Por qué??? Bueno al fin y al cabo… los años en el centro fueron los mejores de mi vida y la de mis hermanos. Teníamos un techo del que no caía agua, unas ventanas que cerraban perfectamente, luz, comida y unos monitores que nos enseñaban a estudiar, a realizar las tareas de la casa, a respetarse, a saber llevar los problemas adelante…
Estoy muy orgulloso de los valores que en aquel centro me enseñaron los directores, psicólogos y monitores que estuvieron con nosotros todo ese tiempo… que fue mucho… nos compraban ropa y nos hacía regalos… Nos dieron la oportunidad de formarnos y de poder hacer una vida. Al pueblo, bajábamos los fines de semana solamente y al centro íbamos entrando por edades, los hermanos mayores y yo estábamos allí y la pequeña se quedó con mis padres, ya que se suponía que podían mantenerse los tres. Pero no duró mucho tiempo su bienestar…
EL TIO LA VARA
abr/120
Hola amigos y amigas,
Soy un chico de 28 años, mido 1,80, pelo rubio claro y físico del montón.
Quiero contar mi experiencia en la cárcel de Pamplona. Aquí hay mucha gente y hay buena gente que lo pasa mal por motivos adversos. Es un poco duro no estar con tus seres queridos, como en mi caso, que hace días que no veo a mi hija que tiene 1 año y lo paso fatal.
No soy ninguna persona para dar consejos, pero mi consejo es no coger el coche sin carnet porque al final te acaban cogiendo y te ves en un sitio así sin tus amigos y lo más importante, en mi caso, sin mi familia.
Me despido con besos y abrazos para toda esta gente.
El Tío la Vara.
P.D.: Hacer caso de los consejos de vuestros padres que al final son los que quieren lo mejor para vosotros.
MI VIDA- CAPITULO I
abr/120
Nací en Pamplona el 5 de septiembre de 1982. Desde entonces, mi vida ha sido un caos, menos en las situaciones y fechas que os iré explicando a continuación.
Somos seis hermanos, además de mi madre y mi padre. Estuvimos viviendo en el Mediterráneo varios años, hasta que nació mi hermana y mi madre volvió a quedarse embarazada. Entonces, mi padre se quedó sin trabajo y fue una ida y venida constante de viajes del Mediterráneo al pueblo.
En el pueblo eran donde residían mis abuelos maternos. Mi padre siempre intentó trabajar para sacarnos adelante. Nos quedamos una temporada allí, en casa de la abuela, hasta que nació otro hermano. Mi padre se quedó sin trabajo y las cosas en casa de la abuela se iban complicando cada vez más, porque ya vivían con ella los tres hermanos de mi madre. Ya éramos muchos y lo justo sacaba para comer ellos. Mis padres discutieron con mis abuelos y tuvimos que marcharnos.
Fuimos cerca de unos frailes. Mi padre conocía a un señor que nos iba a dejar una caseta de campo, sin luz ni agua, para vivir hasta que las cosas mejoraran algo. Allí pasamos la primavera y el verano, comíamos gracias a que los frailes nos traían comida (que cultivaban ellos) y lo poco que cultivaba y recogía mi padre de un rincón de la misma huerta. Nos bañábamos en una acequia que pasaba por allí, que iba a parar a un Canal. También cogíamos agua para hacer la comida y lavar la poca ropa que nos iba dando la gente de nuestro pueblo. Así pasamos, hasta que llegó el otoño y luego el invierno.
Entonces, la única luz que teníamos eran unas simples velas, el calor de una estufa casera hecha por mi padre. Mis hermanos y yo dormíamos juntos en una cama en un pequeño cuarto y mis padres en otro.
La caseta no tenía ventanas y mi padre, como pudo, colocó unas tablas y cartones para aislar un poco el frío, pero daba igual… El frío entraba de todas maneras. Así estuvimos malviviendo durante años…
El mismo hombre que nos ayudó, dejándonos esa caseta, volvió a hacerlo, viendo la situación en la que estábamos y ofreció trabajo a mi padre y también una casa en otro pueblo distinto, que debería ir pagando con el dinero que iba ganando. Así que empezamos a vivir en esa casa, aunque no estaba muy bien… Más bien, sin tejado y había que hacerle reforma, lo justo para poder estar bien, pero habría que esperar por ahora. En esta casa tampoco había luz ni calefacción, pero al menos, tenía paredes, ventanas y una puerta que poder cerrar (aunque con una cadena y candado).
Poco a poco, mi padre iba sacando algo de dinero, con el que lo primero que hizo fue poner un contador de luz y una estufa de leña. Para entonces, yo tendría cinco años, mi hermana 3 años y mi hermano dos. Ése año empecé a ir a la escuela de pueblo, las cosas iban mejorando poco a poco… pero no fue mucho más allá.
El siguiente verano fuimos de vacaciones a ver a los abuelos paternos en el Mediterráneo, a tíos, primos… Cuando llegamos, estaban colocando una pila para lavar la ropa, ya sabéis que antiguamente se lavaba así, en pilas de mármol, los que andéis por mi edad y más mayores lo sabréis, ¿verdad? La estaban colocando en la terraza de mi tía, la sujetaron con unos ladrillos, dejando un hueco por debajo y se fueron a buscar cemento, quedándome solo en la terraza. Como niño que era me acerqué a la pila de mármol, quise ver dónde no llegaba y me agarré al borde y la pila cayó sobre mí, en la mitad de mi cuerpo… esa pila podría pesar 200kg. A partir de ahí ya no recuerdo más, hasta que un mes después desperté en el hospital.
EL GATO
abr/121
Hola,
Soy “El gato”, es la primera vez que escribo, pues me gustaría conoceros. Que sepáis que me gusta ayudar a la gente, también compongo canciones y toco la guitarra y estos versos son parte de una canción que compuse:
… “Estoy triste y sólo desde que tú no estás,
cuando miro tu rostro, eres la niña de mis ojos” …
Ya os iré contando alguna cosica más de mí.
Atentamente, un cordial saludo,
El Gato
PRESENTACION DE ZEUS
abr/121
No me gustaría que nadie pasara por todo el infierno que estoy pasando. Por ello, os pido que miréis por donde pisáis y que valoréis vuestra libertad y que sepáis, que la libertad es la vida.
Es la primera vez que estoy en prisión, y la verdad es que te das cuenta de todo aquello que hicimos mal, de todo el valor que tiene cada cosa, de todo el sufrimiento de la gente que quieres.
Pronto os escribiré un relato de mi vida para que podáis comprobar la gravedad, y todo lo que he pasado. Pero sólo he aprendido una cosa: la fuerza es lo que te lleva a seguir adelante.
Zeus.
LA PRIMERA COMUNION
mar/121
El sábado 24 celebramos la 1ª comunión de una compañera en el módulo de mujeres.
Todas las chicas estuvimos apoyándole y celebrando con ella ese momento tan especial.
Hicimos una merendola, reímos, compartimos lloros, alegría…
Desde aquí darle todo el ánimo y desearle que todo le vaya muy bien.
¡Un saludo!
Saira


